El siguiente Post debe de ser leído después de cargar la siguiente melodía:
Untitled 3 by Sigur Ros.
Te lo confieso a ti porque pese a que en pocas/muchas ocasiones he sentido que no me escuchas debo decírtelo (además quién sabe cuándo eches un vistazo acá):
Quiero volver a sentirme adolescente. Para continuar haciendo-sentir todo profundamente.
Cuando no me pesaba dormir hasta las 3 de la mañana escuchando a Sigur Ros.
Cuando no tenía que pensar en comprar un electrodoméstico nuevo, ni preparar nada, mucho menos tener que comprar medicinas para la gastritis.
Quiero ser adolescente para desgarrarme cuando me cuelgues el teléfono.
Fingir indiferencia total ante tu indiferencia. Para seguir haciendo berrinches y pensar que soy tan importante en tu vida que puedo llegar a cambiar tus hábitos.
Para que cuando pregunte de qué color eres, no me respondas como adulto " no sé".
Así son los adultos, nunca saben de colores.
Una vez también tuve un novio más grande que yo y me asustó. Pensaba que yo sería a quién le entregaría un anillo y le serviría la cena, pero por fortuna no fue así. Resulto que él desde luego no era lo que esperaba y terminé enamorándome de otro muchacho en sus narices.
Cuando te conocí pensé que eras más joven. Y eternamente serías joven conmigo.
Que envejeceríamos juntos, que te vería en tus etapas de chico guapo y que juntos la cagaríamos y saldríamos corriendo. Siempre con mis ideales apegadas a mis necesidades sentimentales.
Pensé que mi novio sería mi mejor amigo.
Pero estos últimos meses he tenido tanto la necesidad de un amigo a quién besar.
He pensado tanto en que nunca seremos lo que buscamos y tampoco lo que necesitamos.
He querido decirte que te quiero de la forma más desafortunada para ambos.
Que nos equivocamos de época y que nos debimos de conocer más viejos. Cuando yo haya besado a suficientes amigos y a ti se te hayan cerrado las cicatrices de las tuyas.
Mi teoría es que me enamoré de ti porque quería ser adulto. Y conociéndote sería la forma más adecuada de entrar a este proceso de madurez, responsabilidad y compromiso.
Pero cuanto más se transformaba me daba cuenta de que no habías sido un adulto convencional y que mi llegada forzó también la tuya.
No sé que tan preparado estuvieras para ello. Tal vez la siguiente chica en tu vida ocuparía mi lugar sin ningún problema.
Alguien más vendrá y quizá me reemplace y también te pasará conmigo. Esto es la vida de los adultos.
Y la de los adolescentes es más simple y pura. Quiero volver a sentir el sueño puberto del amor, escribir lamentaciones y dedicarte canciones a escondidas.
Quiero pensar en que no existe nadie mejor para mí como tú. Y quiero seguir siendo adolescente para nunca fingir sonrisas, para no reclamarte conversaciones forzadas y que exista interés puro, pero esto tú nunca lo entenderías.
No me malentiendas pero quiero volver a escribir con los mismos sentimientos con los que comencé este blog.
Tal vez no sea tan adulto porque aún tengo esperanzas de que eso pase.
Untitled 3 by Sigur Ros.
Te lo confieso a ti porque pese a que en pocas/muchas ocasiones he sentido que no me escuchas debo decírtelo (además quién sabe cuándo eches un vistazo acá):
Quiero volver a sentirme adolescente. Para continuar haciendo-sentir todo profundamente.
Cuando no me pesaba dormir hasta las 3 de la mañana escuchando a Sigur Ros.
Cuando no tenía que pensar en comprar un electrodoméstico nuevo, ni preparar nada, mucho menos tener que comprar medicinas para la gastritis.
Quiero ser adolescente para desgarrarme cuando me cuelgues el teléfono.
Fingir indiferencia total ante tu indiferencia. Para seguir haciendo berrinches y pensar que soy tan importante en tu vida que puedo llegar a cambiar tus hábitos.
Para que cuando pregunte de qué color eres, no me respondas como adulto " no sé".
Así son los adultos, nunca saben de colores.
Una vez también tuve un novio más grande que yo y me asustó. Pensaba que yo sería a quién le entregaría un anillo y le serviría la cena, pero por fortuna no fue así. Resulto que él desde luego no era lo que esperaba y terminé enamorándome de otro muchacho en sus narices.
Cuando te conocí pensé que eras más joven. Y eternamente serías joven conmigo.
Que envejeceríamos juntos, que te vería en tus etapas de chico guapo y que juntos la cagaríamos y saldríamos corriendo. Siempre con mis ideales apegadas a mis necesidades sentimentales.
Pensé que mi novio sería mi mejor amigo.
Pero estos últimos meses he tenido tanto la necesidad de un amigo a quién besar.
He pensado tanto en que nunca seremos lo que buscamos y tampoco lo que necesitamos.
He querido decirte que te quiero de la forma más desafortunada para ambos.
Que nos equivocamos de época y que nos debimos de conocer más viejos. Cuando yo haya besado a suficientes amigos y a ti se te hayan cerrado las cicatrices de las tuyas.
Mi teoría es que me enamoré de ti porque quería ser adulto. Y conociéndote sería la forma más adecuada de entrar a este proceso de madurez, responsabilidad y compromiso.
Pero cuanto más se transformaba me daba cuenta de que no habías sido un adulto convencional y que mi llegada forzó también la tuya.
No sé que tan preparado estuvieras para ello. Tal vez la siguiente chica en tu vida ocuparía mi lugar sin ningún problema.
Alguien más vendrá y quizá me reemplace y también te pasará conmigo. Esto es la vida de los adultos.
Y la de los adolescentes es más simple y pura. Quiero volver a sentir el sueño puberto del amor, escribir lamentaciones y dedicarte canciones a escondidas.
Quiero pensar en que no existe nadie mejor para mí como tú. Y quiero seguir siendo adolescente para nunca fingir sonrisas, para no reclamarte conversaciones forzadas y que exista interés puro, pero esto tú nunca lo entenderías.
No me malentiendas pero quiero volver a escribir con los mismos sentimientos con los que comencé este blog.
Tal vez no sea tan adulto porque aún tengo esperanzas de que eso pase.